COLECTIVO RAYUELA ALMERÍA
Esta revista es hija de la amistad y de la ilusión de personas de esta tierra.
Los que comenzamos esto, queríamos hacer un periódico underground. Es curioso, pero cuando publicamos el primer número, y sin darnos cuenta, todos y cada uno de los que escribimos, en aquel febrero de 1998, escogimos un seudónimo (Al Rahahh, Ángel, Yela, Carmesí) o la inicial de nuestros nombres (J.M.L., C.P.F., A.S.M.)
Pero fuimos saltando de casilla en casilla y adquiriendo la habilidad suficiente para seguir editando nuevas publicaciones, algunas con más acierto que otras; y dos años después, con el número 6, presentábamos la revista "RAYUELA", en la Alcazaba de Almería. Fue a finales del mes de mayo del año 2000.
A partir de ahí, la publicación recibe un nuevo impulso tanto por el número de patrocinadores como por el de colaboradores. Y pasó a ser una revista más sólida, intentando cubrir, en la medida de nuestras posibilidades, una triple función: foro de debate, medio de reflexión sobre problemas comunes a toda la ciudadanía y expresión del punto de vista cultural, con presentaciones en distintos escenarios, club de Jazz, espacios teatrales, peñas flamencas y espacios culturales emblemáticos, como la Alcazaba, los Aljibes Árabes o el Patio del Mandarino, en la plaza Bendicho. Siempre con el foco puesto en la mayor difusión y protagonismo a la revista y a las personas que escribían en ella.
Y así, desde el número 10, especializamos la revista con temas monográficos, dedicados al Cine y la Fotografía en Almería o al Flamenco, centrando el último número de hace ya la friolera de 20 años a los Proyectos, Ideas y Utopías de Almería.
Reeditar Rayuela, después de este tiempo, no ha sido fácil; algunas de las personas que participaban y colaboraban en la revista ya no están con nosotros. Tenemos que hacer mención al profesor de filosofía y amigo Paco Campos, que fue una de las personas que más se implicó con la revista, a partir del otoño de 2000 y que, desde ese momento, estuvo con nosotros, tanto en la organización como en la publicación de numerosos artículos. Y mención especial al arquitecto Antonio Ortiz Gacto, que diseñó las portadas de los números 7 y 13. Sus palabras en la cubierta, alrededor de un dibujo de la rayuela, aún resuenan, como ayer, en nuestra memoria:
“Otoño ya madurado, al céfiro al septentrión y a todos los vientos de la rosa entrego mis semillas. Para luego, desprendido de mis galas, desnudo y reseco encarar hasta el frío final el invierno de mi existencia. Esperanzado de que por ellas renaceré en estas y en otras tierras. No es el laberinto el símbolo de nuestras vidas, lo es LA RAYUELA”.